AFICHE DE LA MESA DE DIÁLOGO
TRÍPTICO
ACTUALIDAD ECONÓMICA NACIONAL(PERÚ) E INTERNACIONAL.
Tiene cuatro puestos de plátanos en Minka. Uno podría creer que siempre le ha ido bien.
Y no es así. A veces, desde afuera, se ven las cosas de manera simple. No se dan cuenta de que detrás hay todo un mundo.
¿Qué quería ser de niña?
Tener un negocio grande, pero no como mi papá lo llevaba, sino de una manera más responsable. Él era un comerciante muy decidido, pero le fallaba a sus clientes.
¿Qué decían su profesora y la directora de su colegio cuando de niña la veían en el recreo venderle chancaca a sus compañeritas?
A ellas mismas yo les llevaba y vendía queso, carne.
Lo hacía pese a no tener necesidad económica.
No. Mi papá tenía como 30 sacos de azúcar. Yo empecé con un kilito y llegue a tener cinco sacos.
¿Qué edad tenía?
Unos 9 o 10 años. Le hacía la competencia
Le compraban y no le pagaban.
Sí. Uno incluso me dijo: “Acompáñame al banco, ahí te voy a dar”. Fuimos, estuvimos desde las tres de la tarde hasta que cerraron. “Uy, señora, no me ha depositado mi esposa”. Su camión ya se había ido con mi fruta.
¿Cómo se recuperó?
El papá de mi hija me ayudó; y como me conocían, la gente siguió confiando en mí. Una señora me dijo: “Sigue adelante, Maribel, yo sé que tú vas a ser grande porque eres bien trabajadora”. Pero yo decía: “Si ya lo perdí todo, ¿cómo les voy a pagar?”. Así que, con temor, seguí. Renové contrato y ese año recuperé todo lo que había perdido, ¡todo!
Entrevista completa AQUí
Por:* Antonio Orjeda*